Cada vez los profesionales de la construcción están más y más concienciados de la necesidad de hacer ensayos de extracción de anclajes antes de realizar una fachada ventilada, para poder saber de antemano qué valor de carga es capaz de soportar el material base del edificio en cuestión, y así poder realizar un diseño pormenorizado de la estructura, acorde con las características y necesidades particulares del edificio.

Con un ensayo de extracción podemos saber la capacidad de un material a aguantar la tracción de los anclajes (fuerza de viento), pero ¿qué ocurre con el esfuerzo cortante (el peso)?. La realidad es que, en condiciones normales, si el material base es continuo, homogéneo y resistente la tracción va a ser generalmente el esfuerzo crítico. Por tanto, siempre y cuando la ménsula pueda apoyar directamente sobre este material base el comportamiento del anclaje será normal e incluso podremos encontrar valores de carga para el anclaje en su homologación, si ésta recoge tal material base.

Por otro lado, cuando el material base al que nos fijamos tiene un revestimiento en la mayoría de las ocasiones no podemos considerarlo como un único material base continuo, homogéneo y resistente. En estos casos hay que considerar que el anclaje está fijándose únicamente al material válido y que todo lo que se interpone entre la ménsula y el material base válido va a causar que exista un margen “no resistente” entre ambos. Por tanto cualquier esfuerzo cortante lo que va a causar es un brazo de palanca, un momento en el anclaje.

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De no tener en cuenta esto estaríamos calculando el anclaje a esfuerzos de tracción y cortante puros, algo que no sería correcto.

La aplicación práctica de esto se traduce en todos aquellos casos donde fijamos las ménsulas sobre cualquier tipo de revestimiento (aplacados, enfoscados, revocos…) aplicado sobre el material base (ladrillo, hormigón, etc.).

Podemos por tanto distinguir los siguientes casos de fachadas a rehabilitar según su material base (con o sin revestimiento), y sus correspondientes recomendaciones de fijación:

  • Fachada de muro de carga de ladrillo o de cerramiento de ladrillo con los forjados de hormigón vistos

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En estos casos obviamente no hay que considerar ningún revestimiento. Todo es material base resistente y habrá que considerar una resistencia del anclaje en función de si fijamos al hormigón o al ladrillo. Siempre se debe buscar llevar el peso (ménsulas de punto fijo) al hormigón cuando sea posible.

  • Fachada con un revestimiento fino (enfoscados, revocos, etc).

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Un enfoscado puede llegar a mejorar el valor de resistencia a tracción, y tener una resistencia igual o mayor a la del ladrillo, por lo que se podría argumentar que no existiría brazo de palanca (y podría ser discriminado en el cálculo). Por otro lado si el revestimiento no ofrece garantías de resistencia (se encuentra muy deteriorado, se disgrega, agrieta, desmenuza o está muy debilitado afectado por humedad) debería de considerarse en el cálculo como espesor no resistente.

Ir del lado de la seguridad invita a considerar en el cálculo la segunda opción, y a prolongar los anclajes una dimensión igual al revestimiento, para mantener siempre la longitud de empotramiento en el material base real.

  • Fachada con un revestimiento grueso.

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Hay que tener en consideración que, para las métricas de anclaje que se utilizan normalmente en fachadas y las cargas de peso habituales, un brazo de palanca de más de 25 mm es difícilmente asumible. Por esta razón en cualquier anclaje que absorba cortante (en ménsulas de punto fijo) debería de buscarse el quitar este revestimiento para su correcto trabajo.

Un ejemplo claro son las fachadas de ladrillo cara vista, donde sobre los forjados la hoja de ladrillo vuela parcialmente y en el canto de forjado se han colocado plaquetas cerámicas. En estos casos lo recomendable es picar el revestimiento de los forjados, y jugar con dos tamaños de ménsula para poder fijarnos siempre sobre el material base (ladrillo y hormigón).

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De lo contrario, si olvidásemos esta buena práctica, estaríamos llevando todo el peso de la fachada al revestimiento de los forjados (caso de que no lleguen a penetrar los anclajes en el hormigón, o lo hagan vagamente), y quedaría supeditada toda la sujeción de la fachada ventilada a la fijación original de las plaquetas a su material base mediante mortero.

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Hay que tener en cuenta que, aunque el aspecto exterior de la fachada con aplacado sea homogéneo y continuo, no lo es su fijación, que muchas veces se realizó con pelladas de mortero y quedan importantes huecos.

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Desde el departamento de fachadas ventiladas de Hilti buscamos siempre asesorar al cliente con lo que respecta a la mejor ejecución de las fijaciones. Además de considerar los valores obtenidos en los ensayos de extracción en nuestros cálculos, asesoramos sobre cuál es la mejor estrategia para garantizar una correcta fijación de la fachada, con el mejor funcionamiento de sus anclajes y realizamos el cálculo de ingeniería bajo esa misma lógica.

Artículo escrito por:

Eduardo Gayoso, Façade Specification Engineer / Ingeniero especificador de fachadas.

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