El poliuretano, producto que ha supuesto una verdadera revolución para una innumerable tipología de aplicaciones en ámbitos muy diversos de nuestra vida, sin embargo y por sus características, comporta importantes riesgos a tener en consideración en materia de Protección contra Incendios.

En este campo, y si nos circunscribimos al caso de los sellados de Protección Pasiva contra el Fuego, los pasos de instalaciones de tipo combustible (por ejemplo, tuberías de plástico) o con elementos de tipo combustible (como pudieran ser los asilamientos de los cables) requieren para su resolución de sistemas de tipo intumescente.

La característica consiste en el incremento de volumen de un material como consecuencia del aumento de la temperatura a la que pudiera verse sometidos, de forma que paulatinamente ocupe el espacio que dejan las instalaciones durante su combustión preservando la integridad y el aislamiento propios del elemento de compartimentación atravesado.

Sin embargo, cierto desconocimiento en lo referente al alcance de la homologación de los productos previstos para este tipo de aplicaciones, en ocasiones deriva en su indiscriminada e incorrecta ejecución mediante espumas de poliuretano, fundamentalmente motivado por lo económico de las mismas, sin tener en consideración las siguientes circunstancias:

  • su descomposición e inflamabilidad a baja temperatura;
  • la toxicidad y opacidad de los humos emitidos durante su combustión;
  • y el hecho de que no dispongan de propiedades intumescentes.

Peligro

El poliuretano se descompone aproximadamente a 230 ºC y comienza a arder entre 315 ºC y 370 ºC (la curva de fuego de un ensayo normalizado de resistencia al fuego alcanza del orden de los 1000 ºC, superándose la barrera de los 600 º C en apenas 4 minutos), además de tratarse de un compuesto propagador de la llama.

Asimismo, desprende un humo tóxico y de elevada densidad que, en caso de incendio en un edificio o establecimiento industrial, dificultaría la evacuación del mismo por razones obvias.

Los primeros análisis a gran escala efectuados al respecto por Factory Mutual Research pusieron de manifiesto la incertidumbre derivada del comportamiento de este tipo de materiales en condiciones de fuego, contribuyendo a que la Comisión de Comercio Federal de EE.UU. prohibiera el uso de términos tales como “no combustible” o “autoextinguible” asociados a los mismos, obligando asimismo a un etiquetado que reflejara su peligro inherente en caso de incendio.

Por otro lado, una espuma de poliuretano tampoco se trata de un material intumescente, con lo que su consideración como sistema de sellado de pasos de instalaciones combustibles debiera quedar automáticamente descartada.

Otros inconvenientes adicionales asociados a las espumas de poliuretano:

  • se degradan en contacto con el agua o en condiciones de humedad, así como expuestas a la radiación UV, motivo por el cual no deben ser consideradas para su aplicación en condiciones de exterior;
  • tampoco pueden considerarse, ni mucho menos, impermeables frente a la propagación de humos, gases o fluidos, puesto que aproximadamente el 50% de su volumen lo ocupan espacios vacíos los cuales, además, se encuentran interconectados entre sí en gran medida.

Riesgos

En definitiva, antes de validar una solución de sellado resulta necesario justificar la conformidad de la misma con la reglamentación aplicable en España, lo cual desde un punto de vista técnico sólo será posible a partir de la interpretación del alcance bien de los informes de ensayo de resistencia al fuego disponibles, bien de la Homologación Técnica Europea del producto en cuestión en el caso de sistemas con Marcado CE.

Catálago

Artículo realizado por:

Manuel Cajide, Business Developer Firestop

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