Introducción

Desde hace algunos años se viene oyendo hablar de BIM, pero sin saber qué implica para nuestro interlocutor.

Así pues, al no existir una única definición, el significado de BIM varía en función de con quién hablemos: promotor, contratista, empresa, etc. En inglés BIM significa Building Information Modeling.

Si tuviera que explicar lo qué es, diría que se trata de un modelado digital de la información del proyecto de construcción. La idea de modelo digital es maravillosa, ya que permite obtener una copia digital del edificio para optimizar el conjunto de las interacciones de la obra.

Pero, este avance que ha revolucionado el mundo de la construcción y de las obras públicas (BTP, por sus siglas en francés) representa para mí mucho más que una simple maqueta digital. Implica realmente un replanteamiento de los procesos de diseño y de dimensionamiento, así como de los métodos de ejecución de las obras. Es por eso que prefiero usar el término ‘construcción 2.0’ en lugar de hablar de BIM.

¿A qué me refiero con construcción 2.0?

En 1981, la empresa Dassault Aviation lanzó el programa informático CATIA, uno de los primeros programas de diseño asistido por ordenador (CAD, por sus siglas en inglés). Este programa se creó para responder a una necesidad particularmente presente en el mundo de la aeronáutica: ¿cómo diseñar aparatos complejos de manera fiable y económica?

Gracias a este programa (entre otros), antes incluso de haber fabricado la pieza de aluminio más pequeña, ya era posible diseñar totalmente la máquina en un modelo digital y simular un viaje virtual por todos los rincones del mundo con distintas limitaciones de presión, temperatura, etc.

Las cifras de la seguridad aeronáutica (el avión es el medio de transporte más seguro) y los ingresos de los principales fabricantes de aviones del mundo nos llevan a pensar que este enfoque ha dado sus frutos.

Así pues, este método de trabajo se preocupa por resolver los problemas con anterioridad durante la fase de diseño, cuando se tiene máxima capacidad en la toma de decisiones para tener un mínimo impacto financiero.

De esta forma, todas las complicaciones derivadas de la realización se reducen a sus mínimos, apaciguando así los posibles conflictos entre las distintas personas que participan en el proyecto.

El siguiente esquema resume las diferentes palancas disponibles y su correspondiente impacto durante el proyecto:

Así pues, cuando hablo de construcción 2.0 me refiero a una reproducción de los métodos desarrollados en la industria para los proyectos de construcción.

¿Por qué esa diferencia de 20 años?

Cuando empecé mis estudios de ingeniería civil no sabía muy bien dónde me estaba metiendo: ¿en qué consiste la profesión de ingeniero? ¿Qué es exactamente un ingeniero civil?

Uno de los profesores que teníamos por aquel entonces sencillamente nos explicó que una de las grandes diferencias entre la industria y la ingeniería civil es que en la ingeniería civil cada proyecto constituye un prototipo.

Incluso un promotor que construye constantemente el mismo tipo de vivienda tiene que enfrentarse a entornos diferentes, barro que se hincha en el terreno, condiciones atmosféricas que se acentúan más o menos en otra parcela, etc.

Esto puede servir para empezar a responder: en la industria es posible permitirse esforzarse mucho en la fase de diseño porque luego el modelo se duplicará hasta hacer cientos e incluso miles de ejemplares, mientras que los edificios y, a fortiori, las infraestructuras de la ingeniería civil son únicas, por lo que resulta complicado ver qué interés hay en gastar más en la fase de diseño.

Mal o bien, a pesar de los recurrentes retrasos en las obras que ya forma parte del lenguaje común (cf. la famosa respuesta del cómic de Astérix y Cleopatra), los excesos de presupuesto y trabajos adicionales de las obras se hacían así. Sin embargo, el estar en un mundo globalizado y cada vez más competitivo en el que las condiciones para los proyectos de construcción son cada vez estrictas —sobre todo en cuanto a requisitos de rendimiento energético, que cada vez son más exigentes— hace que la gestión tradicional de los proyectos de construcción se haya quedado obsoleta.

El tiempo de concienciación

Estoy absolutamente convencido de que la toma de conciencia no es algo nuevo. El proceso lleva en marcha desde hace varios años. Las primeras colaboraciones públicas y privadas, en las que el constructor era el encargado durante unos años determinados, debieron empezar a levantar sospechas entre las grandes empresas del sector BTP.

Debieron darse cuenta de que, aparte del precio de construcción, había que tener en cuenta el coste relativo a la explotación y demolición. En general, se piensa que la construcción solamente representa el 20 % de los gastos de un edificio y que el 80 % restante corresponde a la explotación.

Por ello es importante entender bien el impacto que tienen las distintas opciones de diseño, ya que estas influirán en la obra durante toda su vida útil.

Pero estos cambios de mentalidad llevan mucho tiempo: el sector BTP es uno de los primeros empleadores de Francia y la inercia es muy grande. Estamos en un punto en el que todo el mundo sabe que el tiempo de la construcción tradicional ha llegado a su fin y que hay que pasar a la construcción 2.0 pero, sin legislación alguna, la evolución será lenta sin duda y se hará mediante un proceso iterativo de prueba y error.

Las siguientes etapas

Ahora que la mayoría de los participantes empiezan a tomar conciencia, de lo que se trata es de estar al tanto de los últimos avances. Ya hay algunos proyectos piloto que se están diseñando o realizando e, incluso, algunos están terminados. Pero cuando un jefe de obra desea realizar un proyecto de construcción 2.0, suele tener que hacer frente a la falta de experiencia de las distintas personas que intervienen en él, de los subcontratistas.

Por ello, ahora es muy importante perseverar en la puesta en marcha de proyectos de construcción 2.0 para consolidar los conocimientos adquiridos en cada uno de los proyectos. Pero no sólo eso, sino que también es fundamental definir bien el papel que desempeña cada uno, sobre todo con promotores y contratistas que asignan un mayor presupuesto a los estudios previos y una adjudicación por lotes adaptada al trabajo participativo.

Algunos países están más avanzados que nosotros en este tema; los países anglosajones, por ejemplo. En Reino Unido han empezado a legislar el uso obligatorio de una maqueta digital para todos los proyectos públicos y, además, ha desarrollado un sistema de contrato llamado NEC (ahora 4.ª generación) que permite llevar una gestión de contratos participativa y que se adapta a medida que la obra va avanzando.

Sin embargo, esta revolución digital solamente se podrá llevar a cabo si los distintos proveedores ofrecen a los distintos actores del proyecto de construcción la posibilidad de mantener un flujo de información continuo entre la fase de diseño, realización y mantenimiento del proyecto.

Es por eso que Hilti invierte todos los días en servicios nuevos y productos conectados, para que toda la profesión en su conjunto pueda pasarse a la digitalización lo más serena y eficazmente posible.

  • Reply Publicado 10 marzo, 2018 at 11:27 am

    Gracias por los ánimos hoy los necesito 🤗😘

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